Dante Alighieri

Política, religión y literatura

Dante nació en una familia acomodada y con algo de estatus dentro del escenario político de Florencia. Su padre, Alighiero di Bellincione, era un güelfo blanco, es decir, apoyaba al papa y sus políticas, en contraposición a los gibelinos, quienes eran partidarios del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. La política fue esencial en la vida de Dante: formó parte de la caballería güelfa en la batalla de Campaldino y estuvo involucrado en la administración de la ciudad de Florencia durante varios años.

A los nueve años, Dante se enamoró a primera vista de Beatriz Portinari —sin haber hablado una sola vez con ella—, que sería la inspiración de La vida nueva y la Divina Comedia, sobre todo tras su muerte en 1290.

Las luchas políticas de Dante lo llevaron al exilio, primero durante dos años, y luego definitivamente, situación que se convirtió en otro de los temas centrales de la Divina Comedia. La lejanía lo haría concebir el proyecto monumental, la Divina Comedia, un texto de una magnitud nunca antes vista en Florencia. Un año antes de su muerte —seguramente a causa de malaria contraída durante uno de sus viajes— terminó el Paraíso, desilusionado de la política.

La Divina Comedia

La finalización del medioevo

La Divina Comedia no solo formalizó la lengua italiana que conocemos hoy día al extenderla por todo el país, sino que también conformó un imaginario en torno a la religión. Hasta la escritura del libro, nunca se había tenido constancia de una descripción del infierno. Con la ayuda de evangelios apócrifos, Dante le dio forma al submundo. Además, acercó la teología de los medievales a la vida social, al llenar el infierno, el purgatorio y el paraíso con personajes políticos y religiosos. El texto crea una arquitectura para cada uno de los tres espacios: el infierno es caótico; el purgatorio está lleno de obras de arte; el cielo es un espacio etéreo.

La Divina Comedia sigue a un Dante confundido, que se adentra en el infierno, el purgatorio y el cielo de la mano de Virgilio, poeta romano. El camino de Dante es una tremenda metáfora sobre el amor. Por el paraíso lo guía Beatriz, la amada muerta, que no es solo su amada, sino que también es su salvación espiritual. Al mismo tiempo, el camino es político: Dante salva y condena a la gente que conoce, a los personajes notables de la época. En esa medida, el libro es moderno, está basado en el chisme.

La obra de Dante marca el final de la Edad Media y el comienzo del Renacimiento. Del Medioevo toma la mirada religiosa del amor y del mundo; del Renacimiento toma el interés en lo humano. La arquitectura del libro está ligada a la religión: los castigos y premios de Dios son aplicados a los seres humanos normales y corrientes, pero también los chismes de la época son fundamentales.